Hemos leído «Huella de Tigre» de Maica Guerrero

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Maica Guerrero ha escrito un libro valiente.

Un relato femenino que nos hace conocer el sentir de Cristina, su sensualidad, su incomodidad ante la exigencia estética masculina y ese “acomodarse” que es a la vez sumisión y protesta silenciosa. Cada adjetivo está colocado con exactitud para nombrar un estado de ánimo, una circunstancia, una grieta interior.

La novela se abre con el viaje de una pareja: Cristina y João desean formalizar su relación. Él, separado, viaja con su hija de nueve años. Impedidos de llegar a destino, desembocan en un pueblo abandonado a la ley del más fuerte, donde la única norma que se respeta son los títulos de propiedad, contradicción que sostiene las excavaciones de la minería ilegal y abre paso a tráficos indecibles. El abandono infraestructural se traslada a la población sin oficio, que busca una luz en la sombra y termina convertida en mineros en busca de oro.

La relación de la pareja es, en sí misma, una metáfora del Perú profundo: un vínculo inviable que intenta convertirse en proyecto, pero tropieza con la falta de puentes, de comunicaciones, de acercamientos. En un país acostumbrado a beneficiarse de las divisiones, sin carreteras que unan, sin infraestructura que permita imaginar desarrollo, toda unión es temida. En ese mundo sin reglas, donde la población vive en un equilibrio precario, Cristina se acomoda, protesta, desconfía y descubre otra forma posible de amar. Ambos deciden proseguir cada uno su viaje. Ella, ingeniera, nos deja suspendidos ante su decisión: ¿regresará al pueblo de las discordancias o seguirá rumbo a Lima?

En la novela encontramos dos relatos. El primero, íntimo y sensorial, está desarrollado con minuciosidad. El segundo, el del territorio, de Tati, de la minería ilegal, de Yoya, de Leoncio, de los tráficos y la violencia estructural, aparece con gran potencia.

Es una lectura agradable y detallista, que te hace viajar y caminar por sentimientos y lugares desconocidos. La novela abre una puerta hacia una potencial continuación, donde ese territorio apenas insinuado podría adquirir el protagonismo que aquí solo se sugiere.