El Parlamento Europeo aprobó un informe decisivo que redefine la situación de seguridad del continente. El documento, presentado por la diputada lituana Rasa Juknevičienė, afirma sin ambigüedades que “Rusia representa la principal y más importante amenaza para la seguridad de la Unión y sus Estados miembros”. La agresión ya no es potencial: es una guerra híbrida en curso, sostenida y multidimensional.
El informe señala que la intensidad de los ataques se ha incrementado desde la invasión de Ucrania y que estos ataques “representan una flagrante violación de la soberanía de los Estados miembros”. La UE reconoce que vive en un estado intermedio, “no es ni un estado de paz ni un conflicto armado abierto, sino una guerra de fase cero”, donde los adversarios explotan la lentitud de la toma de decisiones europea.
Ataques físicos y operaciones encubiertas
El Parlamento enumera una lista de acciones que ya están ocurriendo en territorio europeo: “incursiones no autorizadas de drones, globos de contrabando, violaciones del espacio aéreo, túneles clandestinos, sabotaje, espionaje, interferencia del GPS, ciberataques, incendios provocados, tramas de asesinato, instrumentalización de la migración y delincuencia organizada”.
Estas operaciones buscan desestabilizar infraestructuras críticas, perturbar la seguridad interior y generar caos político.
Instrumentalización religiosa y erosión de la identidad europea
El informe dedica un bloque a la dimensión religiosa y cultural de la guerra híbrida. Advierte sobre “la instrumentalización de la Iglesia ortodoxa rusa”, utilizada para difundir discursos patrocinados por el Estado y socavar la cohesión democrática.
Estas redes se emplean para:
- influir en comunidades locales,
- erosionar valores democráticos,
- sembrar dudas sobre la pertenencia europea,
- y legitimar narrativas hostiles.
El Parlamento también denuncia el uso del revisionismo histórico: “la reinterpretación selectiva de acontecimientos históricos como herramientas de guerra híbrida”, especialmente en torno a la Segunda Guerra Mundial y el legado soviético, con el objetivo de polarizar sociedades y debilitar la resiliencia democrática.
Manipulación de la ciudadanía y narrativas que confunden incluso a terceros países
El informe explica que Rusia y otros actores hostiles utilizan narrativas diseñadas para confundir a la población, generar desconfianza y cuestionar la identidad europea. Estas narrativas se difunden en múltiples capas: medios tradicionales, redes sociales, comunidades religiosas, espacios educativos y plataformas digitales.
El Parlamento advierte que estas operaciones buscan “erosionar la confianza social en las instituciones democráticas, aumentar la polarización y socavar la toma de decisiones democráticas”.
Estas narrativas son tan sofisticadas que incluso en terceros países —fuera de la UE— se interpretan de manera errónea, generando percepciones distorsionadas sobre Europa, sus valores y su estabilidad.
Migración ilegal, solicitudes de visa y presión demográfica como armas híbridas
El documento señala que la instrumentalización de la migración es una herramienta híbrida: “instrumentalización de la migración y la delincuencia organizada”, utilizada para presionar fronteras, saturar sistemas administrativos y generar tensiones políticas internas.
Incluso las solicitudes de visa y los flujos migratorios se manipulan para crear percepciones de crisis y dividir a los Estados miembros.
La inteligencia artificial como arma estratégica
Uno de los puntos más alarmantes del informe es el uso de IA por parte de actores hostiles. El Parlamento afirma que: “la aparición de sistemas avanzados de IA constituye una perturbación estructural de las arquitecturas de ciberseguridad existentes”, y que los adversarios ya emplean IA para:
- acelerar ciberataques,
- perfeccionar campañas de desinformación,
- envenenar datos,
- manipular sistemas de navegación,
- ejecutar operaciones híbridas con mayor precisión,
- y saturar el espacio informativo con narrativas falsas.
La UE reconoce que la IA hostil está socavando la serenidad y la tranquilidad de los europeos, además de afectar infraestructuras críticas.
Guerra cognitiva: el ataque más peligroso
El informe advierte que se ha producido “un aumento drástico de la guerra cognitiva”, donde Rusia emplea técnicas psicológicas avanzadas, incluido el control reflexivo: “una técnica arraigada en la teoría militar soviética que introduce aportaciones informativas específicas para limitar las opciones percibidas por el objetivo”.
El objetivo es moldear decisiones políticas dentro de la UE, manipular percepciones y debilitar la cohesión social.
Conclusión: Europa está bajo ataque y debe responder
El Parlamento Europeo concluye que la Unión necesita una estrategia civil‑militar integrada, una arquitectura de seguridad más ágil y una defensa cognitiva capaz de resistir la manipulación informativa. La guerra híbrida no es un concepto teórico: es una agresión en curso que exige acción inmediata.
Europa ya no está siendo advertida. Europa está siendo atacada.





