La economía india registró un crecimiento de 7,8 % en el primer trimestre fiscal, superando las previsiones del Banco Central y consolidando su posición como una de las economías más dinámicas del mundo. El avance se produce en medio de la volatilidad del precio del petróleo, India importa cerca del 90 % del crudo que consume, y de tensiones geopolíticas que han elevado los costos energéticos. La Reserve Bank of India había proyectado un crecimiento del 7 %, pero la expansión real superó esa cifra, impulsada por una inversión privada que creció 11,9 %. El país mantiene así un ritmo de desarrollo sostenido en un contexto global marcado por ajustes monetarios y desaceleración en varias economías avanzadas.
Un comercio bilateral en expansión, pero con déficit para India
El crecimiento económico contrasta con la evolución del comercio entre India y Perú, donde Nueva Delhi enfrenta un déficit comercial estructural. En junio de 2026, India exportó USD 117 millones a Perú e importó USD 484 millones, lo que generó un déficit mensual de USD 367 millones para India.
Las exportaciones indias crecieron 22 % interanual, impulsadas por automóviles, hilo de algodón y motocicletas. Sin embargo, las importaciones desde Perú crecieron 34,6 %, dominadas por oro (USD 444 millones), minerales y metales no ferrosos.
A nivel anual, el desequilibrio es aún mayor: India registra un déficit comercial de USD 3,57 mil millones con Perú, debido a que importa USD 4,72 mil millones y exporta USD 1,15 mil millones.
Este patrón revela dos dinámicas:
- Perú se ha convertido en un proveedor clave de minerales estratégicos para India.
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India depende de estos insumos para sostener su industria tecnológica, automotriz y farmacéutica.
La suspensión del acuerdo global añade incertidumbre
Mientras India acelera su crecimiento y profundiza su comercio con Perú, la suspensión temporal de la negociación del acuerdo comercial multilateral entre países asiáticos y europeos introduce un nuevo foco de incertidumbre en la arquitectura económica internacional.
Las conversaciones se detuvieron por desacuerdos en cláusulas de sostenibilidad y acceso a mercados estratégicos. La pausa ocurre en un momento en que las economías emergentes, como India, muestran fortaleza, mientras las potencias tradicionales enfrentan presiones inflacionarias y ajustes fiscales.





