La Deuda y el Riesgo País en América Latina

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El Riesgo País (EMBI) es el indicador clave que refleja la percepción de los inversores sobre la capacidad de una nación para pagar su deuda. A finales de octubre de 2025, la región de América Latina presentó un Riesgo País promedio de 347 puntos básicos de acuerdo a reportes del Banco Central de la República Dominicana. Esta cifra subraya que la región, en promedio, mantiene una prima de riesgo moderada, impulsada por la fortaleza de algunos países y por la alta volatilidad de otros.

Factores como la disciplina fiscal, el nivel de deuda pública como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), y la credibilidad de las instituciones monetarias son los principales determinantes de este indicador. Los países con menor Riesgo País son aquellos que han demostrado tener sólidos amortiguadores fiscales, mientras que aquellos con una prima alta enfrentan dificultades para acceder a crédito barato, lo cual inhibe la inversión productiva.

​La reciente reducción de tasas por parte de la Reserva Federal de EE. UU. (la Fed) tuvo un impacto directo en toda la región. Al bajar la tasa de referencia global, se redujo la prima base, lo que generalmente llevó a una disminución temporal del Riesgo País en la mayoría de los mercados emergentes. Esta situación es una ventana de oportunidad, especialmente para países con un EMBI elevado, permitiéndoles un alivio en el costo del refinanciamiento de su deuda externa.

​Sin embargo, a pesar de las tendencias globales, el factor principal sigue siendo la política interna y el riesgo de default. Como se observa en la tabla, existe una brecha enorme entre el país más estable (Perú) y el más volátil (Argentina), lo que subraya que la solidez macroeconómica y la predictibilidad política se convierten en los elementos más efectivos contra la inestabilidad financiera y el alto costo del capital.

​En conclusión, el Riesgo País en Latinoamérica es un indicador que muestra una gran diferencia económica. El reto para la región es reducir su dependencia de los commodities y de la volatilidad política para migrar hacia una economía basada en la institucionalidad y la productividad, lo cual reduciría la prima de riesgo y facilitaría el crecimiento a largo plazo.

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Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid - España, Maestría en Administración (Universidad Autónoma de Guadalajara – México) y Maestría en Administración Pública (Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública en México D.F.). Economista de la Universidad de Lima (1974). Decano de la Facultad de Economía durante 14 años, Director de la Escuela de Post Grado (3 años) y Catedrático Principal de Economía de la Universidad de Lima. Vocal de la Sala Especializada en Protección al Consumidor (agosto 2012 – agosto 2017). Actualmente, Gerente General de Asesoría y Negocios Financieros S.A. – ASFINSA, Director independiente de empresas privadas y Experto en valorizaciones económicas para la determinación del daño emergente, lucro cesante, costo de oportunidad y daño moral.