Los temores de China hacia su gente

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Es fácil hacerse la pregunta: ¿a qué tiene miedo el gobierno chino?. Viene natural, después de más de cuarenta años de ser una economía de Estado en el sentido literal de ambos términos. Más aún ahora, que propone “la doble circulación», es decir mantener las exportaciones y generar desarrollo y consumo en el interior del país. Un desarrollo que China ha generado con los mercados exteriores gracias a empresas occidentales – podemos decir incautas – que le dieron todo el know-how que China jamás soñó.

Tras ampliar su política de desarrollo al mercado interno gracias al consumo, la pregunta persiste: ¿por qué el gobierno chino ha ampliado de forma significativa las restricciones para que empleados del sector público viajen al extranjero, incluso por motivos personales?

Restricciones más duras

La medida, aplicada en múltiples provincias, afecta a funcionarios, maestros, médicos, trabajadores de empresas estatales, contratistas e incluso jubilados con pensiones del Estado.

Según directrices filtradas a medios locales, quienes deseen viajar fuera del país deberán obtener autorizaciones multilaterales que pueden implicar hasta cuatro niveles de aprobación. En algunos casos, se exige la entrega indefinida del pasaporte a la autoridad empleadora, que solo lo devolverá si la solicitud es aprobada.

En provincias como Zhejiang, hospitales públicos han implementado revisiones exhaustivas para cualquier viaje al exterior, incluidos intercambios académicos, visitas familiares o vacaciones. En áreas rurales, funcionarios locales han sido instruidos para entregar sus documentos de viaje de forma permanente.

Sanciones y control

Viajar sin autorización puede derivar en sanciones disciplinarias o despido inmediato, lo que preocupa a profesionales que participan en proyectos internacionales. La medida también limita la participación en programas de capacitación o investigación fuera de China, incluso cuando son financiados por organismos internacionales.

Pekín justifica la política en nombre de la seguridad nacional, la protección de datos sensibles y la lucha contra la corrupción. Sin embargo, observadores señalan que las restricciones afectan a empleados que no manejan información estratégica, lo que apunta a un mayor control ideológico y social.

Impacto internacional

Expertos en comercio exterior advierten que esta política podría ralentizar la cooperación internacional, al dificultar el intercambio técnico y la formación de personal en el extranjero. También podría afectar proyectos conjuntos con empresas extranjeras que dependen del envío de delegaciones y especialistas.

Estas restricciones no son un hecho aislado: en los últimos años, China ha aumentado los controles internos mientras proyecta una imagen de apertura hacia el exterior. Para analistas, esta dualidad refleja un modelo que busca atraer inversión y comercio, pero manteniendo un férreo control sobre su población y sus cuadros técnicos.

Disciplina o miedo

Según analistas conocedores del sistema imperial, el objetivo es “fortalecer la disciplina”. Sorprendente, pues – como decíamos al inicio – es gracias a las relaciones internacionales que hoy China es lo que es, con una clase media en proceso de crecimiento. ¿Teme las consecuencias de estos encuentros?

¿Qué tendrá entre manos el gobierno chino? Lo veremos. Pero con la libertad de las personas no se puede experimentar ni bromear, más aún si desde hace 40 años han abierto sus puertas al exterior, viviendo de ello, desarrollándose con ello. Hay generaciones de chino que no conocen la restricción de algo tan vital como la libertad de movimiento.

Puede que estas generaciones, que han tenido la ilusión de no solo vestir a la occidental sino vivir a la occidental, construirán un muro de reserva frente a la política estatal. Lo veremos.

Foto de portada: Iberoeconomía