La importancia de los minerales para el organismo (parte final)
Las consecuencias del escaso aporte de las sustancias que el cuerpo necesita al inicio no son evidentes, se manifiestan gradualmente bajo la forma del cansancio, nerviosismo, hiperactividad, inestabilidad del humor, pensamientos obsesivos, etc. Lentamente, pero, inexorablemente se pasa de la fase de los leves malestares a la verdadera enfermedad. Recordemos que la consecuencia de la carencia de los minerales pueden ser diferentes, desde el momento que estos desempeñan funciones diferentes. Algunos minerales tienen la capacidad de estimular la función del intestino de absorber las sustancias nutritivas, por lo tanto, son útiles para resolver los problemas de asimilación de las sustancias que tenemos necesidad. En este sentido podemos aseverar que los minerales son fundamentales para nuestra salud.
Según su naturaleza, ellos estimulan algunas funciones metabólicas activando al mismo tiempo los mecanismos de expulsión de las sustancias superfluas o dañinas. De este modo, se atenúan los síntomas vinculados a los estados de intoxicación y de envenenamiento, así como las manifestaciones de alergias. Este aspecto es muy importante en cuanto ofrece varias posibilidades terapéuticas , inclusive la de no utilizar sustancias minerales que normalmente no están presentes en el organismo.
AMATISTA
La Amatista pertenece a la familia de los cuarzos cristalinos, su color se debe a la presencia de fierro en los retículos cristalinos. El mineral se forma en el proceso hidrotermal, a partir de soluciones de ácido silicico con baja concentración de fierro, que se reúnen en las cavidades producidas por lo vapores gaseosos en el magma volcánico, o, muy raramente en las fisuras de la roca. Una cavidad revestida de cristales de amatista, es denominada druso de amatista.

En la mitología «amatista» tiene su origen en la Grecia antigua y quiere decir «que no puede ser emborrachado», ya en ese tiempo, este mineral era conocido y apreciado por su capacidad de favorecer la lucidez mental. En la Edad Media, Konrad von Megenberg afirmaba que la amatista «es un mineral con la capacidad de tener despierto y alerta a un hombre, ahuyentando los pensamientos negativos y abstrusos y otorgando equilibrio y sentido común».
Terapia:
Espíritu: Estimula la conciencia espiritual y facilita la conciencia de la realidad del alma. Fortalece el sentido de justicia, la capacidad crítica y confiere honestidad y rectitud. Como piedra meditativa, es útil porque potencia la capacidad introspectiva, revelando al sujeto su sabiduría interior.
Psique: Su compromiso resulta útil en momentos de tristeza, especialmente cuando son causados por daños o pérdidas sufridas, permitiendo superarlos. Facilita la aparición de imágenes oníricas en la conciencia. Si se pone debajo de la almohada, los sueños se vuelven más vívidos y claros. Después de unos días el sueño se volverá profundo, tranquilo y realmente refrescante. En estado de vigilia, la amatista promueve la inspiración y la intuición.
Mente: promueve la conciencia y la sobriedad. Ayuda al sujeto a afrontar de forma coherente y consciente todas las situaciones en las que se encuentra. Promueve la concentración y la eficiencia de los procesos de pensamiento, contribuyendo a superar mecanismos incontrolados y manías.






