De acuerdo al informe “World Economic Prospects”, elaborado por el Banco Mundial, se espera que la economía mundial tenga un crecimiento del 2.4% en el 2024, 0.2% superior a lo observado en 2023. Las economías emergentes y en desarrollo serían las principales agrupaciones económicas que dinamizarían la actividad económica mundial, impulsadas por China. Latinoamérica, tendría un crecimiento del 2.3%, para el presente año.
Durante el 2023, América Latina y el Caribe se vio afectada por una desaceleración económica, evidenciada por un crecimiento del 2.2%. Este contexto se desarrolló en un escenario de inflación elevada, condiciones monetarias restrictivas aplicadas por los bancos centrales con tasas de referencias altas que llevaron a contraer las economías y los sucesos meteorológicos entre ellos el fenómeno del niño.
Las perspectivas económicas para la región sugieren una recuperación gradual, proyectando un crecimiento del 2.3% en el 2024 y del 2.5% en el 2025. Aunque los efectos persistentes de la restricción monetaria seguirán influyendo en el crecimiento a corto plazo, se espera que su impacto se vaya atenuando lentamente.
A pesar de las perspectivas positivas a corto plazo, la región latinoamericana se enfrenta a desafíos persistentes a largo plazo. El potencial de crecimiento económico está disminuyendo debido a la desaceleración de la productividad total de los factores y al envejecimiento de la población. Sin embargo, a medida que la región trabaja para superar estos obstáculos, surgen oportunidades emergentes.
La expansión del sector turístico en las economías del Caribe, el aumento de la producción minera en el Perú y el crecimiento sostenido en América Central respaldado por remesas moderadas son ejemplos de un futuro económico más sólido y diversificado.









