Las reservas internacionales netas (RIN) son recursos de rápida realización utilizadas para afrontar cualquier clase de crisis financiera, al igual que intervenir en el mercado cambiario para mitigar el efecto de la volatilidad del dólar. En Latinoamérica, las economías que acumulan la mayor cantidad de reservas internacionales son Brasil con US$ 346,403 millones, México con US$ 203,554 millones y Perú con US$ 73,996 millones.
En Latinoamérica, el análisis de las RIN en relación a los meses de importación ubica al Perú en primer lugar con una reserva internacional equivalente a 15 meses de importación, seguido por Uruguay y Brasil con 14 y 13 meses, respectivamente.
El índice de reservas por meses de importación, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), debería situarse en un nivel de por lo menos de 3 meses de importación. Esto quiere decir que, si las RIN cubren, al menos, 3 meses de importación, se consideraría que la economía cuenta con una posición óptima en su nivel de reservas internacionales.
Durante el 2020, en un entorno caracterizado por una fuerte inestabilidad económica y de especulaciones, la volatilidad cambiaria generó que los bancos centrales intervengan en los mercados de divisas para mitigar su abrupto crecimiento. Países como Argentina, Bolivia y Chile terminaron el año con reservas menores que en el 2019.
Además de las funciones de mitigar los riesgos financieros y cambiarios, las reservas internacionales, en casos específicos, son usadas para garantizar los insumos de empresas importadoras. Esta práctica fue realizada por Argentina en el 2020, cuando sus reservas disminuyeron hasta un nivel de US$ 39,866 millones.
La salud en los niveles de reservas internacionales en la región es un punto a favor para la atracción de inversiones foráneas. Sin embargo, además de lo mencionado anteriormente, es fundamental trabajar en la eliminación de la crisis social y política que impacta negativamente en la credibilidad actual de algunas naciones de la región.









