El Diario español EL PAÍS ha querido celebrar los 40 años, desde cuando España entró en pleno a la vida democrática, con la Constitución del ’78. Han pasado 40 años. Luego de haberla conmemorado en Madrid, se llega a la segunda celebración en Bruselas, esta ciudad fue elegida sin pensar que sería la ciudad que ahora tiene un significado especial, «haber cobijado a Puigdemont». Desde esta ciudad, donde se ha puesto en duda la real democracia española, donde se tiene poca certeza si realmente cuanto sucede en España sea sólo un síntoma local, medio inventado o tal vez sea que, en dicho país, no se respeta la voluntad popular ciudadana.
Por ello, Antonio Caño. Director de EL PAÍS, no deja de mencionar «la ideología fanática, que desprecia la democracia española, quiere destruirla con fuerzas conscientes, mientras la democracia se encuentra sólida, ni sospechar que Bruselas sería la ciudad del movimiento catalán» , hay malestar indudablemente, pesa mucho ser puestos en cuestión.
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El primer diálogo es encargado a Mario Vargas Llosa y a Juan Luis Cebrián. Presidente de EL PAÍS. Cebrián descarga sobre Vargas Llosa, las dudas, las incertidumbres, los malentendidos, el futuro, el pasado, como si el Nobel de la Literatura fuese un oráculo. Las poses pensadoras del «escribidor» nos hacen entender el proceso mental de cruzar varias culturas para responder a su interlocutor. Se trata de entender Europa, España, ante los acontecimientos internacionales como la migración que pone en peligro la identidad europea, mucho por decir. Vargas Llosa con parsimonia y certidumbre considera que Europa, para millones de personas es un imán, por el cual están dispuestos a sacrificar sus vidas. Es una realidad atractiva para los no europeos, esas masas de africanos, asiáticos, una avalancha de gente que asusta a los europeos. En cambio, los europeos, deberían sentir que es un inmenso homenaje a la cultura europea, una cultura que ha traído enormes beneficios a los países europeos, es un atractivo enorme, no exclusivamente económico, tiene que ver con la libertad, tiene que ver con los sistemas de gobierno donde los individuos se sienten amparados, con la división de los poderes, con los derechos humanos.
Prosigue Vargas Llosa, la cultura Europa existe, es una gran diversidad de tradiciones, religiones y costumbres, creo que hay un común denominador es ideológico, político. La cultura europea ha creado un sistema, una manera de organizar la sociedad que es la menos violenta que conoce la historia y la que ha traído mayor beneficio a la humanidad. Desde el punto socio-cultural, la creación de la democracia, de la libertad, del individuo, esa es la gran creación. Ese individuo que antes no existía, cuando hacíamos parte de una tribu, una pieza que junto a otras piezas hacíamos parte del grupo. La cultura europea ha contribuido a que de esa masa deforme surjan los individuos, los que se diferenciaban, dueños de derechos y de obligaciones que dejarán crecer, a partes, de esa tribu. Los recelos han distraído el progreso y la civilización, verdades elementales que los europeos a veces se olvidan, señaló Vargas Llosa, eso es en esencia Europa, y su más grande contribución a la humanidad.
La coexistencia tiene su origen en Europa, se extiende, debemos sentirnos orgullosos y pueden hacerla suya otros países como sucede con algunos países latinoamericanos, en Asía, en una parte pequeña de África, la diversidad en Europa es la gran contribución al mundo, la base es fundamentalmente político, la libertad, el individuo, la democracia, su libertad.
Insiste Juan Luís Cebrián en presentar la parte negativa de la migración en Europa, la diversidad, la diferencia, la que está generando estragos en la conciencia europea, que hace que Europa se esté convirtiendo en una fortaleza, la diversidad lingüística incluso de los nacidos en Europa.
Mario Vargas Llosa, manifiesta una vez más su optimismo, se hace evidente. Haciendo una retrospectiva recuerda la España que conoció de estudiante, cerrada, totalmente aislada, cuando los españoles vivían mirándose al ombligo, el extranjero era visto con inmenso temor. Una gran diferencia entre esa España con la España de hoy, con el país que se ha convertido, ahora es un país cosmopolita que recibe 82 millones de turistas al año, ha sido Europa que ha permitido y acelerado esa transformación sociológica. Recordó una situación similar en Inglaterra que también era aislada, no obstante el BREXIT se transformó gracias a Europa. Sin dejar de señalar el peor obstáculo de la integración europea, el Nacionalismo . Ese nacionalismo que impide la llegada de un inmigrante, que el inmigrante se sienta parte del país, recién es la segunda generación la integrada. Relató la diferencia de la integración de un turco que llega a Europa y siguen siendo turcos por cuatro generaciones a diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos de Norteamérica, el culto a la diferencia está generando estragos en la cultura europea, Europa se convierte en una fortaleza. Uno sale de la tribu para integrarse, es una de las grandes dificultades que existe para la integración, no es combatir las culturas, es algo que está muy enraizado en Europa. Sin olvidar que en Europa nació el nazismo, el antisemitismo, el fascismo, las corrientes anti-democráticas, las fuentes de violencia, y conviene que Europa sea consciente de ese lastre.

Refiriéndose a la lengua y cultura que son las bases del nacionalismo, se habló del nacionalismo catalán. Aquí, Vargas Llosa señaló, que lo peor ha pasado, recordó a su vez que Barcelona tenía en su germen una minoría nacionalista muy pequeña, minúsvalorada por los políticos, los nacionalistas eran considerados viejos anacrónicos, España lo que quería era formar parte de Europa en los años 70.
En cambio, ahora tenemos un porcentaje altísimo que vota por los independentistas, en una ciudad como Barcelona que era la ciudad más europea de España, donde había un espíritu abierto, volcado hacia afuera, donde los intelectuales se sentían más libres, todo cambia porque hay una política de los gobiernos autónomos catalanes en donde se incluye una realidad historiada donde Cataluña aparece la víctima del resto de España, un país ocupado por sus tradiciones oprimido. Tienes un 40% que vota por una ficción histórica y politiza la realidad, lo que demuestra que el nacionalismo se puede fabricar, con condicionamientos sobre los cuales se puede construir una doctrina excluyente racista, como se ha construido en Cataluña.
Se puede sacar una conclusión, se construye y también se puede desmontar, en todos los casos, una ficción histórica, social y política, que es lo que son los nacionalistas, una crisis dramática profunda «vayan sembrando las semilla de la desconstrucción». Puede suceder en cualquier región de España, así como sucede en Hungría, Polonia, el nacionalismo podría crecer en cualquier lado hasta llegar a preguntarse ¿hay democracia o no?
Concluyó Vargas Llosa, sosteniendo, la civilización exige un compromiso permanente de valores que pueden ser destruidos sino hay una actividad cultural que los enfrenta y los derrota, un desafío que no termina nunca, siempre batallas no guerras, para conseguir sus fines.
La construcción de Europea es la empresa más generosa y ambiciosa, si se creía que se podía construir con una sociedad socialista, no existe una construcción similar a la construcción europea.
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