La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo, presentó el 18 de diciembre 2017 un informe sobre la gobernanza internacional de los océanos: una agenda para el futuro de nuestros océanos en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. El ponente es José Inácio Faria y la ponente de opinión es Cláudia Monteiro de Aguiar, de la Comisión de Transportes y Turismo.

La Exposición de Motivos señala, “Los mares y los océanos representan el 70 % de la superficie del planeta, y las aguas marinas el 97 % de sus aguas. El mar nos ofrece alimentos, energía, movilidad, medicamentos y ocio, pero también regula el clima, nos proporciona la mitad del oxígeno que necesitamos y absorbe una proporción considerable del dióxido de carbono que emitimos. Los océanos son de hecho nuestros mejores aliados contra el cambio climático y se los incluyó en el Acuerdo de París, con un informe especial del IPCC dedicado a los océanos.

Los océanos, junto con los recursos costeros y marinos, desempeñan un papel fundamental para el bienestar humano y el desarrollo económico y social a escala mundial. Son especialmente importantes para las personas que viven en las comunidades costeras, a quienes proporcionan medios de subsistencia e ingresos procedentes del turismo. De hecho, los recursos costeros y marinos contribuyen en aproximadamente 28 billones de dólares a la economía mundial cada año a través de los servicios ecosistémicos. Sin embargo, estos recursos son extremadamente vulnerables a la sobrepesca, la degradación del medio ambiente, el cambio climático y la contaminación.

La Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible convirtió a la conservación y uso sostenible de los océanos en uno de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (el número 14); esta decisión demuestra que en los foros internacionales se reconoce la importancia fundamental de utilizar de forma sostenible y conservar los ecosistemas marinos y costeros y su diversidad biológica para lograr los objetivos de la Agenda 2030 para un nuevo marco mundial de desarrollo.

Los objetivos de desarrollo sostenible están estrechamente interrelacionados: los océanos ofrecen potencial económico, pero también para resolver el desafío cada vez más acuciante de la seguridad alimentaria. Se espera que la población mundial alcance los 9 000 millones para 2050, y la demanda de alimentos podría aumentar en un 60 %. El potencial socioeconómico de los océanos se mantendrá únicamente si los ecosistemas marinos se conservan en términos de protección del hábitat y mitigación de las consecuencias del cambio climático, en particular en lo que respecta a la acidificación y el calentamiento del agua.

Por cuanto se refiere a la acidificación del agua, el pH de las aguas superficiales se ha mantenido relativamente estable durante millones de años. Los rápidos aumentos de la concentración de CO2 en la atmósfera por las emisiones generadas por las actividades humanas están ahora amenazando esta estabilidad, toda vez que el CO2 es posteriormente absorbido parcialmente por el océano. La absorción de CO2 en los mar es provoca la acidificación de los océanos, al disminuir el pH del agua marina, aunque las aguas superficiales de los océanos siguen siendo alcalinas. La acidificación de los océanos reduce la disponibilidad de carbonato, que es fundamental para los organismos calcificantes, como los corales que crean las barreras de coral, los mejillones y el plancton, y también afecta a las moléculas y los procesos biológicos, provocando daños a todo el ecosistema marino.

El calentamiento de los océanos del planeta representa aproximadamente el 93 % del calentamiento de la Tierra durante las últimas seis décadas, y todas las proyecciones de temperatura oceánica de las que se dispone sugieren que el océano seguirá calentándose. Los océanos absorben el 25 % de las emisiones de carbono que producimos y redistribuyen el calor por todo el planeta.

Las emisiones procedentes de los buques es otro de los temas que requiere una solución a escala mundial, pues está previsto un fuerte aumento de las emisiones procedentes del transporte marítimo. Para actuar con eficacia es necesario conocer mejor los impactos sobre el cambio climático del transporte marítimo.

La basura marina es otra gran amenaza para los océanos, un problema mundial que afecta a todos los océanos del mundo. Cada año, millones y millones de toneladas de basura terminan en los océanos de todo el mundo, lo que plantea problemas en términos medioambientales, económicos, sanitarios y estéticos. La basura marina puede provocar graves daños económicos: pérdidas para las comunidades costeras, el turismo, el transporte y la pesca. El coste potencial en toda la Unión de la limpieza de playas y costas se ha evaluado en cerca de 630 millones EUR al año, mientras que el coste para el sector pesquero podría ascender a casi 60 millones de euros, lo que supone aproximadamente el 1 % de los ingresos totales de la flota pesquera de la UE (en 2010).

Habida cuenta de cómo se acumula y se esparce, la basura marina pueden ser una de las amenazas a la salud de los océanos mundiales que más rápido crece. En este sentido, necesitamos un ambicioso paquete de medidas sobre la economía circular que prevea unos objetivos de reducción de la basura marina en la Unión del 30% y el 50% en 2025 y 2030 respectivamente, y unos objetivos de reciclado de los envases de plástico más ambiciosos;

Para abordar todas estas cuestiones es necesaria una mejor gobernanza internacional, a fin de intensificar los esfuerzos regionales y mundiales. Deben incrementarse las alianzas marítimas con los actores clave como un medio para conseguir una mejor gobernanza internacional de los océanos desde una perspectiva internacional.

La Comisión ha de desarrollar alianzas marítimas con los actores clave como un medio para conseguir una mejor gobernanza internacional de los océanos. El intercambio de datos y la coordinación de las acciones son posibles si se establece un marco de gobernanza de los océanos claro. En este sentido, la CNUDM desempeña un papel fundamental, y el desarrollo de un instrumento jurídicamente vinculante sobre la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en las zonas fuera de la jurisdicción nacional en virtud de la CNUDM merecen pleno apoyo.”

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