UE-Cuba: un Acuerdo que puede ser beneficioso o tal vez dar mayor autoridad a los autoritarios. Isabel RECAVARREN

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En el Consejo europeo de Florencia del 1996, se decidió revisar su política hacia Cuba. El 2 de diciembre de 1996 se adoptó la “posición común” unilateral de la Unión europea hacia Cuba. Surge a raíz de una agudización de la política norteamericana hacia la Isla manifestada con la Ley Helms-Burton, ley que nunca fue aprobada por la Unión europea pues creaba perjuicio a sus empresas.

Desde siempre España tuvo una relación privilegiada con Cuba, precisamente fue la presidencia Aznar que marcó una posición hacia Cuba dando inicio a un periodo de tensiones.

La Posición Común unilateral comprendía 5 puntos:

  1. el objetivo de la Unión europea era la transición política en Cuba;
  2. se reconocía la apertura económica evocando años anteriores;
  3. se reiteraba el objetivo de la UE con la motivación de facilitar el cambio pacífico;
  4. la Unión europea se compromete a articular medios de apoyo siempre y cuando se avance hacia la democracia;
  5. la Posición Común sería revisada periódicamente.

Si las relaciones de la Unión europea con Cuba datan de 1988, desde 1996 las relaciones han sido regidas por la Posición Común. Por otro lado, la “severidad” de la Posición Común indujo a que cada país miembro desarrollase su propia relación con Cuba existiendo 21 acuerdos bilaterales.

Dentro de poco la “Posición Común” será sustituida por el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación negociado por la Unión europea con a la cabeza Federica Mogherini quien gracias a sus dotes personales ha logrado derribar el muro de desconfianza y dureza construido entre la Isla y la Unión europea.

El SEAE recibió mandato del Consejo a principios de 2014 para negociar con Cuba un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación que culminó en marzo del 2016, luego pasó a la firma en diciembre del mismo año, encontrándose actualmente en la espera del consentimiento del Parlamento Europeo.

Este 10 de abril se debatió en la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento Europeo el Acuerdo Unión Europea – Cuba, la ponente Elena Valenciano, eurodiputada del Grupo de la Alianza progresista de Socialistas y Demócratas defendió las virtudes del contenido del Acuerdo, resaltando que en los capítulos se hace mención al tema de los derechos humanos, a la democratización, a la participación de la sociedad civil. Exhortó a los miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores aprobar este acuerdo para no levantar murallas a un país como Cuba y además pretendiendo establecer rigideces que no se obtienen con otros, caso de China. Como ella hizo presente se trata de un Acuerdo ya firmado “nadie obligó a la Unión europea a firmarlo” por lo que la institución parlamentaria debe comportarse como un parlamento y acompañar a Cuba en su cambio tomando, además en consideración, el cambio de actitud de los Estados Unidos.

La exposición de Schafer, en representación del SEAE, se refirió a los aspectos geopolíticos por los cuales Cuba tiene un peso importante en sus relación con la Union europea, destacó la dinámica mundial que comprende: desde la nueva administración de los Estados Unidos, al declino de Venezuela, el surgimiento de nuevos actores internacionales como China y Rusia, un momento de cruce, en el cual, “este acuerdo jurídico realza la presencia de la Unión europea”. Considera que Cuba está cambiando y cambiara aún más con las próximas elecciones de 2018 cuando Raúl Castro dejará el poder, algunos cambios han sido ya dados con la liberación de algunos presos políticos y un mejor acceso a la población. Esta inserción formal de Cuba podría ejercer una influencia benéfica también en las relaciones birregionales Unión Europea – Latinoamérica también por la influencia de este país en procesos importantes como ha sido la reciente pacificación de Colombia.

Por lo tanto: la mejor opción es acompañar a Cuba en este cambio.

Sin embargo, ¿cuánto puede contribuir este Acuerdo a la democratización de Cuba? un intenso debate se realizó pues con los diputados europeos donde ninguna palabra es la final y cada uno de ellos expresa sus ideas fundadas en principios y la realidad cubana no contribuye a un voto inmediato sin “pero” pues han continuado las encarcelaciones y las condenas a la libertad de expresión. También es visible el rechazo a la libre empresa, para algunos parlamentarios españoles les recuerda el régimen dictatorial de Franco. Sigue aún el control del uso de internet.

Sabemos que la juventud cubana no ve perspectivas y ya ni siquiera tiene la posibilidad de emigrar a los Estados Unidos, hemos sabido de familias que han vendido todo con la espera del sueño americano y los devolvieron a la isla encontrándose sumidos en una situación desesperante. Todo esto crea sumisión en un pueblo digno que ve envejecer a sus gobernantes y hay tantos otros jóvenes componentes que sin méritos quieren entronarse en el gobierno, con gran temor de los cubanos de Miami.

Para un Parlamento Europeo que ha otorgado premios Sájarov a disidentes cubanos, seguramente es una dificultad aprobar este Acuerdo, casi una contradicción.

El premio Sájarov 2010 fue otorgado a Guillermo Farias, disidente cubano y cuando Jerzy Buzek entregó el premio destacó que Fariñas “sacrificó su salud y estuvo dispuesto a arriesgar su propia vida para presionar por el cambio en Cuba”.

El año pasado, 2016, Fariñas llegó al Parlamento Europeo pidiendo que no den el consentimiento al Acuerdo pues en Cuba se agudizaba cada vez más las presiones a la sociedad civil, las “Damas de Blanco” fueron galardonadas en el 2005, mandaron un mensaje pues no se les autorizó salir de Cuba.

Será tarea del Parlamento Europeo realizar un seguimiento constante de este Acuerdo. En las posibilidades que el mismo Acuerdo otorga de “ingerencia acordada” en los derechos humanos, en la democratización, ahí deberá incidir. Que no signifique este Acuerdo una inspiración promotora de regímenes latinoamericanos que tienen el sueño de oprimir a la sociedad como es el caso de Venezuela. Sin embargo, la duda queda, este Acuerdo ¿puede ser beneficioso o tal vez dar mayor autoridad a los autoritarios?.

Acerca del Autor

Isabel Recavarren

Peruana. Abogada. Periodista. Egresada de la Universidad Mayor de San Marcos. Especializada en Organismos Regionales e Internacionales de Desarrollo, Universidad de Piura y en Derecho y Economía de la Unión Europea-Universidad Statale di Milano. Doctor en Derecho Internacional de la Economía-Universidad Luigi Bocconi. Fundadora del CEFIAL-UE y de Panorámica Latinoamericana. Coordina el Foro Euro-Latinoamericano de la Mujer. El conocimiento en las personas genera desarrollo y éstas constituyen el mejor recurso de una Nación.

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