En comparación con otros países de la OCDE, México muestra resultados mixtos en las diferentes dimensiones de bienestar. Ubicada en 61% en 2016, la tasa de empleo de México fue menor que el promedio de la OCDE (67%), pero la tasa de desempleo a largo plazo fue cercana a cero, uno de los niveles más bajos en la Organización. La vivienda se sitúa por debajo del promedio de la OCDE en sus tres indicadores, y la esperanza de vida al nacer promedio (75 años en 2015) es 5 años menor que el promedio de la OCDE. México tiene la tasa de homicidios más alta en la OCDE, con 18 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2014. Además, un porcentaje relativamente bajo de las personas dicen sentirse seguras al caminar solas por la noche en la zona que habitan (46% en comparación con el promedio de la OCDE de 69%). El sentido de apoyo social obtiene también una de las cifras más bajas en la OCDE: solo el 80% de los mexicanos dicen tener un amigo o pariente en quien confiar cuando lo necesiten, en comparación con el promedio de la OCDE de 89%. México también muestra resultados bajos en educación y competencias, pero forma parte del nivel superior en los países de la OCDE en satisfacción ante la vida .

Entre los países de la OCDE, México registra la mayor desigualdad en ingreso familiar; las personas que ocupan el 20% superior de la escala de ingresos ganan 10 veces más que las que ocupan el 20% inferior. También se encuentran altos niveles de desigualdad vertical en remuneración y salud, en tanto que las diferencias en las calificaciones de PISA de los estudiantes de 15 años de edad parecen ser menos pronunciadas que en la OCDE en promedio.

En lo que respecta a la brecha de género en materia de bienestar en México, el panorama es heterogéneo. Por ejemplo, las mujeres en México tienen una mayor desventaja que las mujeres de la zona de la OCDE en promedio, en cuanto a empleo, logro educativo y tiempo libre (es decir, el tiempo dedicado al ocio y al cuidado personal). En cambio, en remuneración, competencias cognitivas a los 15 y apoyo social, se aprecian pocas diferencias entre las mujeres y los hombres en promedio en México, lo cual no sucede en todos los países de la OCDE .

Los mexicanos jóvenes tienen muchas más probabilidades que los mexicanos de mediana edad de haber concluido niveles educativos más altos y esta brecha generacional es más pronunciada que en la mayoría de los países de la OCDE. No obstante, la generación joven tiende a mostrar desventaja en ingresos, patrimonio, empleo y remuneración en todos los países de la OCDE. Lo mismo ocurre en México, donde se aprecian brechas en ingresos relacionadas con la educación comparativamente grandes, aunque menor es el promedio de la OCDE.

En comparación con las personas con educación terciaria, quienes tienen solo educación de nivel secundaria en México resultan más desfavorecidos en cuanto a remuneración y apoyo social que el promedio de la OCDE. Sin embargo, las brechas relacionadas con la educación en participación electoral, competencias cognitivas y desempleo son menores que las brechas promedio de la OCDE.

En muchos aspectos de bienestar, México tiene un porcentaje comparativamente alto de personas que sufren carencias en indicadores como bajo logro educativo (64%), bajas calificaciones en las evaluaciones PISA de competencias cognitivas (34%), insatisfacción con la calidad del agua (33%), sentimiento de inseguridad por la noche (51%) y muertes debidas a asaltos (18 por cada 100 000 habitantes ).

Fuente: OCDE

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here