En el 2016 el Estado Plurinacional de Bolivia tuvo un crecimiento del 4,3% PIB. No obstante ser el más alto crecimiento en la región latinoamericana significa una desaceleración en comparación a los últimos tres años. Es lo que presenta el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2017 de la CEPAL

Un crecimiento que ha sido impulsado por la inversión en empresas públicas y por una política monetaria expansiva haciendo frente al descenso de los precios de los productos energéticos y mineros desde fines de 2014. Los sectores más dinámicos durante 2016 fueron el sector financiero con el 7,9%, la construcción con el 7,8% y la industria, con el 6,2%, mientras que el sector de los hidrocarburos se contrajo un 4,4%.

Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 2017 verá un crecimiento hasta del 4,0%, motvado por la baja del desempeño del sector de los hidrocarburos que afectará la producción así como las finanzas públicas.

La caída de los precios del petróleo de 2016, junto con el descenso de la actividad económica en el Brasil —uno de los principales importadores de gas boliviano—, se tradujo en una reducción de los ingresos provenientes de los hidrocarburos, en 26% que incidió fuertemente en la disminución de los ingresos fiscales 8%.

El Plan de desarrollo de Bolivia está encargado sobre todo a las empresas públicas nacionales estratégicas impulsadas por el Gobierno, financiadas por el banco central. Estos proyectos están orientados a la industrialización de hidrocarburos, seguridad energética, industrialización del litio y seguridad alimentaria.

Es el caso de las plantas separadoras de líquidos pertenecientes a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y una planta de urea y amoníaco en Cochabamba que alcanzó un nivel de ejecución del 99% durante 2016 y que llevará a un aumento de las exportaciones.

Con relación a la generación de energía eléctrica, existen dos proyectos hidroeléctricos: uno en Cochabamba, que en noviembre de 2016 presentaba un nivel de ejecución del 41,6%, y el otro en La Paz, que se encuentra en una etapa inicial, con un avance del 6,9%. Ambos proyectos agregarán 327 megavatios a la energía generada.

El proyecto de industrialización del litio en el Salar de Uyuni, hasta diciembre de 2016 se había ejecutado la primera fase, correspondiente a la implementación de una planta piloto; la segunda fase, relacionada con la planta industrial, presenta un nivel de ejecución del 46%, y en enero de 2017 comenzaron los trabajos para llevar adelante el centro de investigación y desarrollo. El banco central también otorgó financiamiento para proyectos de inversión en la planta industrial azucarera de San Buenaventura, cuyo porcentaje de ejecución era del 98,2% a diciembre de 2016.

Fuente: CEPAL, 2017

Foto de Portada: Maqueta de la sede de los Juegos Sudamericanos Cochabamba 2018. fotos Enzo De Luca

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